
- La publicidad a lo largo de la historia - Pablo María García LLamas
Raúl Eguizábal Maza en su libro Historia de la publicidad (1998) menciona que "las primeras actividades prepublicitarias eran de dos tipos: orales y escritas". Las primeras eran manifestaciones de los pregoneros y las segundas fueron las manifestaciones escritas (axones: postes cuadrados de piedra o madera blanqueada). Un ejemplo del uso de axones, es que en Roma antigua, fueron abundantes los mensajes sobre temas políticos y electorales.
El periódico y la publicidad nacen a la par
La invención de la imprenta los folletos u hojas sueltas es tanto el comienzo de los periódicos como de los anuncios impresos. El cartel de William Caxton (1477) suele considerarse como primer cartel comercial de la historia. Este ofrece un volumen de normas para la Pascua, que se encontraba a la venta en su tienda.
No fue sólo este caballero inglés un aficionado de los anuncios, José Asunción Silva, citado por Eguizábal, asegura que los ingleses fueron los padres de la publicidad. Ya que, para el siglo XVIII, el intenso fenómeno de la publicidad en los diarios ingleses es considerado ya como una fuente de financiación de la prensa.
Uso de la publicidad para las revoluciones
Después de la Revolución Francesa, la publicidad política resurgió ya que se renovaron las contiendas políticas. “La existencia de publicidad política depende de la aparición de un sufragio universal, y no de clase y del juego o la pugna de varias tendencias por la obtención del poder mediante formas democráticas”. (Eguizábal, 1998).
La Revolución Industrial trajo consigo progreso y avances tecnológicos que favorecieron a la publicidad. Para Eguizábal es claro que la publicidad ayudó a la divulgación de los conocimientos científicos y técnicos. Los anuncios de los editores fueron incrementando, también los títulos referidos a asuntos como estos. Algunos de los primeros inventores utilizaron la publicidad para dar a conocer sus descubrimientos, y recuperar así, lo más pronto posible, su inversión.
A lo largo del siglo XVIII, el público se fue acostumbrando a la publicidad y a identificarla como un elemento más de entra las muchas novedades de la civilización industrial. Así mismo, pronto se descubrió que a través de la publicidad, se acrecentaba la confianza del público. Parece demostrado que el público de entonces prefería ya un producto anunciado a otro que no lo hiciese.
Colocación de marcas
La publicidad debía conseguir que el público demandase esa marca y, de esa manera, obliga a la tienda o al almacén a disponer no ya de esa mercancía, sino de esa marca. Esto ocurrió en Inglaterra, hacia la mitad del siglo, y también en Estados Unidos, donde algunas marcas, como el chocolate Baker, habían conseguido ya ocupar un lugar reservado en las estanterías de ciertas tiendas.
El período que se extiende desde finales del siglo XVIII, hasta la Primera Guerra Mundial, puede entenderse como el de la publicidad impresa. Es en Estados Unidos donde la simbiosis entre diarios y publicidad va a obtener sus mejores frutos, favorecida por el ambiente liberal y la iniciativa empresarial de la joven América. También este periodo comprende a la publicidad bélica.
Cambios publicitarios con las nuevas tencologías
Hubo cambios sustanciales en la publicidad tras la invención de la fotografía. Y más aún con la incursión de nuevos medios en el siglo XX como el radio, la televisión y, últimamente, los nuevos medios digitales.
